martes, 28 de mayo de 2013

¿Qué ´tamos tragando?

Leopoldo Chassin Ramírez 


El pasado sábado, a nivel internacional se desarrolló una dislocada -así nombran los zapatistas a una acción multiplicada y replicada en varios sitios- contra las semillas transgénicas, particularmente la del maíz, bajo la consigna: “Grito mundial de ‘NO’ a Monsanto”, aunque otras multinacionales los producen y controlan el mercado internacional. La acción se desarrolló en más de 40 países, 26 ciudades en México y 48 estados de Estados Unidos.

Los transgénicos los podemos ver desde varios puntos de vista: desde el control monopólico de su producción y distribución, por el impacto en la naturaleza de los agrotóxicos o químicos que son indispensables para su producción y que casualmente ellos producen y venden, la contaminación y el exterminio de las decenas de maíces que se han logrado conservar y obtener a lo largo de miles de años, la dependencia de los campesinos para la siembra del maíz, pues no habría semillas propias, como sucede actualmente; las posibles enfermedades a los consumidores animales o humanos…Todo esto es aceptado tanto por los productores como por los antagonistas de los transgénicos. Ante la incertidumbre de los efectos sobre la naturaleza, procede lo que los técnicos y científicos nombran “Principio precautorio”, que significa detener la siembra y uso del maíz genéticamente modificado.


Monopolio

Unas cuantas empresas controlan el 90 por ciento de la producción de semillas en el mundo: Monsanto, Dupont/Pionner, Bayer, Syngenta y Dow Agrosciences, es decir, nadie, absolutamente nadie puede utilizar ni producir semillas que ellas han patentado. Las semillas producidas por ellas son suicidas, es decir, no pueden ser utilizadas nuevamente, mueren o se degeneran y no es posible reutilizar. Cada siembra implica volver a comprar semillas a las multinacionales. Esa es parte de la trampa.


Impacto a la naturaleza

El uso de los agrotóxicos necesarios para el crecimiento eficaz de los granos vendidos por las multinacionales, tradicionalmente ha contaminado el suelo, subsuelo, mantos acuíferos, ríos, lagunas y el mar. Los agrotóxicos, después de un tiempo, se vuelven inútiles, pues pierden su efectividad al hacerse más resistentes los objetos por eliminar. Por ser químicos artificiales, también llegan a tener efectos nocivos para los productos, sean estos vegetales o animales. En México se usan muchos de ellos que han sido prohibidos en otros países y hay reportes de malformaciones, intoxicaciones y muerte de quienes los aplican y consumen. Ver http://www.youtube.com/watch?v=5UAHoW-vHmI.


Consumidores

Los consumidores de productos transgénicos pueden padecer diversas reacciones alérgicas, de resistencia a los antibióticos y otros males, así lo documentan diversas investigaciones sobre animales sometidos a su consumo. En los seres humanos, se presume que las reacciones puedan ser iguales, inclusive el desarrollo de tumores cancerígenos. Las productoras de semillas rebaten lo anterior diciendo que los experimentos no tuvieron los suficientes controles en la investigación.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos y los institutos nacionales de la salud dicen: “Los alimentos transgénicos generalmente se consideran seguros; sin embargo, no ha habido pruebas adecuadas para garantizar la total seguridad. No existen informes de enfermedades o lesiones debido a estos alimentos. Cada alimento transgénico nuevo tendrá que evaluarse de manera individual”.

Considerando lo anterior, mientras no haya una evidencia de uno o lo otro, la siembra de transgénicos debe ser detenida. Por el uso de agrotóxicos definitivamente debe prohibirse la siembra de transgénicos.

¿Recuerda lo de producción y posesión las armas químicas de Iraq? Resultó una gran mentira. ¿Recuerda lo de las Torres Gemelas? Resultó ser otra mentira, fue una demolición diseñada por expertos. Ver http://www.youtube.com/watch?v=hFxjez8BNIY.


Transgénicos

Las empresas Nestlé, Kellogg’s, Pepsico, Procter & Gamble, Danone, Royal Canin y otras más, usan productos transgénicos. Casi todos los productos en bolsa o lata producidos por estas contienen transgénicos. Estas empresas producen cientos de mercancías que se distribuyen fundamentalmente en las grandes tiendas Aurrerá, Soriana, Wall Mart, Oxxo, etcétera. Algunas de ellas, incluidas en la Cruzada Nacional contra el Hambre.


Obesidad-diabetes

Si usted echa un vistazo a la gente que tiene sobrepeso o diabetes, seguramente verá que sus hábitos de alimentación incluyen productos de los que hemos venido hablando y de los que les resulta casi imposible dejar de consumir pues les han creado una adicción.

El IMSS tiene estudios en los que indica que en México hay diez millones de diabéticos y en ellos se gastan 40 mil millones de pesos. Nada más ni nada menos que el equivalente al presupuesto de diez años de la Universidad Michoacana.

Casi el 50 por ciento de la gente obesa desarrolla diabetes. Usted decide qué se come y si está dispuesto a combatir ambos males: el de los transgénicos y el de su mala salud.


Lo que nos tragamos

Imagine usted, en la marcha organizada el sábado por diferentes colectivos e individuos contra los transgénicos de Monsanto, se notó la indiferencia de la gente pensante e informada de las universidades. Eso nos da una idea de lo que los centros de saber dan de tragar a sus pupilos. Maestros y alumnos de Medicina, Nutrición, Veterinaria, Biología, brillaron por su ausencia, al menos cualquiera se esperaría que asistieran. ¿Cumple la Universidad Michoacana su compromiso con la sociedad y con la ética establecida en su Ley Orgánica? Ahora entiendo y confirmo la prioridad que las universidades le dan a su relación con las empresas y las políticas de acreditación impuestas por organismos ajenos a ellas. ¿Cuál autonomía?

Bien por Ernesto Ayala y Juan Carlos Trejo, locutores de la Radio Nicolaita –para los que no sepan, es la radio de la Universidad Michoacana- en sus respectivos espacios, durante toda la semana estuvieron difundiendo la manifestación del sábado pasado. ¿Nadie los escuchó?


La última y nos vamos

Pa’ terminar con eso de la obesidad y la diabetes, el gobierno michoacano se comprometió a dar apoyo -imagino que económico- al equipo de futbol Reboceros de la Piedad. “Estamos asumiendo -dijo Jesús Reyna- la responsabilidad con el presidente municipal para que esto suceda en un término de seis meses, lo hacemos con gusto y sabedores de que estos tiempos merecen que dediquemos a los michoacanos espacios de distracción y deporte para su sano desarrollo”. Una muestra más de que el gobierno se preocupa por nuestra salud.


http://www.cambiodemichoacan.com.mx/editorial.php?id=8190

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